La escritora madrileña Marta Sanz fue esta semana protagonista de una nueva edición del Club de Lectura de El Campello, que dirige Conchi Agüero, que cuenta con apoyo de la concejalía de Cultura que dirige Dorian Gomis. El acto se celebró en la sala Ramón Llull de l Biblioteca Municipal.
Escribe novela, poesía, ensayo, es profesora, crítica literaria, columnista, ha sido jurado en numerosos premios literarios y comisaria en diferentes eventos, el último, la Bienal de Sao Paulo en septiembre pasado, y ha participado, además, en programas de radio, además de acudir regularmente a numerosos clubes de lectura y presentaciones en bibliotecas, librerías e instituciones diversas.
En esta ocasión, la charla y posterior coloquio se centró en su última obra, Los íntimos, un libro inclasificable, “una novela social” dice la autora, que en sus 131 capítulos, desiguales en extensión, rememora su trayectoria desde los inicios como escritora, la dificultad para publicar, el mundo de la edición, de las agencias literarias, de la crítica, de los premios.
La escritora nos cuenta los viajes por Colombia, Bolivia, Nicaragua, México, China..., sobre todo, su peripecia personal con muchos de los escritores y escritoras que entran dentro de la calificación de ‘íntimos’, junto a su familia. Hay referencias entrañables a sus abuelos, a sus padres, a sus amigos, entre los que figuran Almudena Grandes, José Ovejero y Edurne Portela, Pilar Adón, Sara Mesa y Elena Medel, su editora de poesía, por citar a algunas.
Reivindica la escritura como un trabajo, mal remunerado casi siempre, a pesar de ser reconocida como una de las mejores escritoras españolas, que trabaja el lenguaje hasta encontrar las palabras adecuadas, porque las palabras significan. Se reivindica como una escritora con ambición artística, “que se vale el lenguaje para ofrecer una tambaleante visión del mundo”.
Marta Sanz ofreció una lección sobre cómo afronta la escritura, pero también sobre cómo debemos acercarnos a la lectura: “hay que leer lo que se ve y lo que no se ve, lo que queda debajo del texto, que suple el lector con imaginación hasta desentrañar lo que la escritora, en este caso, nos quiere mostrar”.
La sesión fue una de las más significativas por su compromiso con el oficio de escribir, con la buena literatura. Varias personas definieron la intervención de la autora. “Marta Sanz me pareció brutal, con una energía magnética y una claridad y presencia arrebatadoras”. “Ha sido una de las mejores oradoras del club de lectura. Han sido dos horas intensas que han pasado como un suspiro”, señalaron algunos de los asistentes.