Hay momentos especiales en las fiestas de Moros y Cristtianos de El Campello. Uno de ellos se vivió en la medianoche de ayer con el tradicional “correfocs” que viene ase algo así como el anuncio oficial de que nos esperan días de alegría en l calle, de actos entrañables cargados de tradición y contenido.
El no es simplemente un desfile de gente disfrazada con algunos petardos. Es un “correfoc” intenso y cargado de contenido y emotividad, en el que la Colla de Dimonis avanza por el recorrido utilizando elementos pirotécnicos mientras el público puede participar y acercarse al espectáculo.
En El Campello la pólvora es uno de los elementos fundamentales de las fiestas, y el correfoc es una manifestación cultural popular de gran arraigo en la Comunidad Valenciana, normalmente nocturna y con un itinerario previamente establecido.
La música tiene un papel fundamental: la Colla de Dolçainers i Tabaleters Larraix acompaña el recorrido mientras los Dimonis realizan el espectáculo de fuego.
En el espectáculo prima una máxima: disfrutar "ante todo con la mayor seguridad". No se trata de esperar al momento de los petardos. Buena parte de la experiencia está en la combinación música-fuego-movimiento que lo hacen especial.
LA LITURGIA
“A la nostra terra, el foc i l'aigua són memòria”.
Así arrancó anoche el espectáculo, seguido por cientos de persones, muchas de ellas participando activamente de la magia del fuego, la danza y la música.
El fuego es luz, fuerza y transformación. El agua es vida, pureza y renovación. Juntas forman parte de la historia y de las tradiciones y sonidos del pueblo.
Y ayer se escenificó todo eso, y mucho más, en las calles de El Campello, con un espectáculo que tuvo mucho de literatura y de escenificación de lo que se disfrutaba. “No venimos a convertir el fuego en un acto religioso, sino a pedir permiso para recibir una luz, una luz divina y protectora que simboliza nuestra memoria y nuestra tradición, y llevarla después por las calles”.
Por eso, “con respeto y con el corazón” se pidió permiso a la autoridad religiosa para llevar el fuego que acompaña al Sagrario “a la nostra Processó del Foc”.
La tradición valenciana nos habla del “Foc del Sagrari”, la llama que acompaña al Sagrario y que simboliza la luz transmitida de generación en generación.
Fue entonces cuando al párroco, Pedro Juárez, autorizó el uso de la llama sagrada, que portó en un carrillo José Ramón Carrillo Herrero, “Home Vell” y guardián del fuego, que representaba la memòria de la comunidad y la continuidad de una tradición transmitida de generación en generación.
La noche, y el acto, se dedicó al recuerdo de dos hombres que ya no están entre los integrantes de la Colla: Ernest Pérez y Jesús Baeza, “porque el fuego que hoy encendemos también es de ellos”.
... Y llegó la magia del fuego.