Cuando muchos años después de dejar la docencia por jubilación, las que han sido alumnas te recuerdan con cariño, te identifican y te organizan un encuentro con ocasión de celebrar además tu cumpleaños… es que algo (o mucho) has hecho bien en tu profesión, que tiene una gran dosis de vocación.
Esto es exactamente lo que le pasó hace unos días a Isabel Rabasa (“doña Isabel”), una maestra que ejerció hasta en tres colegios de El Campello desde el año 1963 hasta que fue destinada a Alicante.
Isabel Rabasa llegó ese año a El Campello, y empezó a impartir clases en el colegio de la Hermandad de Labradores y Ganaderos (ya desaparecido), de donde pasó al Don Bosco, y por último, al Rafael Altamira, que fue su último destino antes de partir al colegio Campoamor de Alicante, donde se jubiló.
Por sus aulas pasaron generaciones de menores campelleras, que guardan un “gratísimo” recuerdo de su maestra. Un grupo de ellas, se puso de acuerdo para organizarle un encuentro-homenaje-fiesta de cumpleaños, ya que Isabel Rabasa cumplió 88 años el 23 de septiembre, y la cita se organizó en el restaurante Mitja Lluna para el día 26.
Se juntaron una veintena de exalumnas, que ya anuncian que repetirán la experiencia para posibilitar que “muchas más” se unan a la fiesta, ya que en esta ocasión coincidió con la celebración del “Día de la dona festera”, lo que restó participación.
Fue una jornada de recueros, de contar anécdota, de explicar por dónde había discurrido la vida de cada una de ellas. Y todas, sin excepción, destacan una cosa: “doña Isabel mantiene una memoria excelente”. Hasta tal punto de que recordaba el nombre y los apellidos de cada una de las chicas que habían pasado por sus aulas.