EL CAMPELLO SE ADENTRA EN EL LADO MÁS FRÁGIL DEL FLAMENCO CON, DESDE EL QUEBRANTO

EL CAMPELLO SE ADENTRA EN EL LADO MÁS FRÁGIL DEL FLAMENCO CON, DESDE EL QUEBRANTO

Domingo 20 de Septiembre del 2026
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En la Casa de Cultura de El Campello tuvo lugar ayer una propuesta de danza flamenca contemporánea que resultó diferente, marcada por llena de emoción, la fragilidad y búsqueda personal. Se trataba de la representación de “Desde el quebranto”, una creación de la bailarina y coreógrafa valenciana Rosa Sanz que utiliza el flamenco para hablar de la pérdida, las heridas y lo imperfecto.

La propuesta de Rosa Sanz nace de una palabra que define toda la obra: quebranto. No se trata solo de una lesión o de una ruptura física, sino de una forma de hablar de aquello que duele, que se pierde, que deja una marca y que obliga a mirar de otra manera aquello que parecía seguro.

La artista cuenta con formación en danza española y flamenco, y entiende la creación como un proceso de búsqueda constante. Su trabajo se mueve entre la tradición y las nuevas formas de expresión, con especial interés por la capacidad del cuerpo para comunicar emociones y por las distintas maneras en las que el flamenco puede seguir evolucionando.

El espectáculo coloca al cuerpo en el centro de esa experiencia. Es un cuerpo flamenco que deja de usar únicamente la fuerza, la precisión o la belleza para utilizar también la duda, los límites y la vulnerabilidad. Sanz muestra un cuerpo que se desarma delante del espectador y que se enfrenta a la necesidad de convivir con la imperfección.

La propia descripción de la obra habla de un cuerpo que conecta con su parte más interior para llegar al fondo de la emoción, y que acepta quedarse desarmado ante quien observa. Desde ahí aparece una pregunta: ¿qué sucede cuando aquello que estaba construido se rompe y qué posibilidades existen después de esa ruptura?

El flamenco sirve como lenguaje para expresar ese recorrido, pero la propuesta no se queda en las formas más tradicionales de este género. Movimiento, voz, sonido y tecnología se encuentran sobre el escenario para construir una experiencia que busca que el espectador no solo contemple los movimientos, sino que perciba también las sensaciones que hay detrás de ellos. Esto puede ser muy intenso y hasta incómodo, pero es que es exactamente eso lo que busca.

El intenso taconeo sobre el escenario y el impresionante control corporal que Rosa Sanz muestra deja al público sumergido en un ambiente de exploración interna. El cuerpo no intenta esconder que está roto. Lo muestra. Y ahí aparece una de las ideas principales de Desde el quebranto: lo que se rompe también puede transformarse. La pérdida puede ser conciencia, la fragilidad no significa ser débil, y la imperfección no es un defecto que deba desaparecer.