En el hall de la Biblioteca Municipal de El Campello se inauguró ayer la exposición “Fotovoz, un viaje a través de la salud mental”, una muestra impulsada por el Hospital de Día Doctor Esquerdo que da voz a las personas usuarias del centro a través de la fotografía y de sus propias experiencias de recuperación.
El acto, organizado por el centro dependiente de la Diputación Provincial de Alicante, reunió a representantes institucionales, profesionales, familiares y vecinos en una tarde marcada por la emoción, la reflexión y el diálogo abierto sobre la salud mental.
La inauguración estuvo presidida por el alcalde de El Campello y también diputado provincial de Bienestar de las Personas, Juanjo Berenguer, acompañado por la primera teniente de alcalde, Lourdes Llopis y los concejales Dorian Gomis, Marcos Martínez y Maricarmen Alemañ.
Durante su intervención, Berenguer destacó que en los últimos años la salud mental ocupa cada vez más espacio en el debate público, pero recordó que tan importante como hablar de ella es “hacerlo desde el respeto, el conocimiento y la experiencia real de las personas”. “No es algo lejano ni ajeno”, añadió, “sino una realidad que afecta a la sociedad en su conjunto, a las familias, a los profesionales, a las instituciones y a la comunidad”. Por ello, defendió la necesidad de seguir creando espacios que permitan acercarse a esta realidad desde una mirada más humana, participativa y cercana.
El protagonismo lo asumieron a continuación algunos de los verdaderos autores del proyecto, en concreto Miguel, Paloma, Eloy y Nieves, usuarios del Hospital de Día Doctor Esquerdo, junto a la terapeuta Belén, que guiaron un coloquio en el que explicaron cómo nació esta iniciativa y qué significado tiene para quienes han participado en ella.
“Fotovoz” forma parte de los programas grupales de recuperación desarrollados en el centro, que utiliza la fotografía como herramienta terapéutica para ayudar a expresar sentimientos, experiencias y proyectos de vida. “Es una herramienta que nos ha beneficiado porque a través de la creatividad es más fácil la comunicación y expresar cómo te sientes”, señaló la terapeuta.
El proyecto se desarrolló a lo largo de varias semanas mediante un proceso dividido en cuatro etapas: el presente, los obstáculos que dificultan alcanzar objetivos personales, los recursos y apoyos que ayudan a avanzar y, finalmente, la esperanza y los proyectos de futuro. Cada participante fue realizando fotografías relacionadas con estas fases para compartirlas posteriormente con el grupo, reflexionar sobre ellas y construir un relato visual de su propio proceso de recuperación. La muestra podrá visitarse hasta el 18 de junio.
Durante el coloquio se destacó el valor de la fotografía como lenguaje emocional. “La fotografía es una manera de expresarse sin palabras”, explicó uno de usuarios, destacando cómo una imagen puede transmitir miedos, emociones o experiencias que a veces resultan difíciles de verbalizar.
Pero más allá de las fotografías, todos coincidieron en señalar el valor humano de la experiencia. “Yo me llevo ver que no estás solo”, afirmó uno de los participantes. “Todos somos diferentes, pero todos somos iguales”, añadió otra de las integradas en el proyecto.
La jornada también sirvió para destacar que la recuperación en salud mental no consiste únicamente en superar momentos de sufrimiento, sino también en reconstruir proyectos de vida, fortalecer vínculos, recuperar espacios de participación y volver a encontrar bienestar, creatividad, sentido y comunidad.
NUEVOS ESPACIOS
El coloquio también sirvió para reivindicar la importancia de acercar la salud mental a la sociedad y sacar este tipo de iniciativas fuera de los espacios sanitarios tradicionales.
En este sentido, Juanjo Berenguer defendió la necesidad de acercar estos proyectos a la ciudadanía y promover actividades que contribuyan a normalizar la conversación sobre salud mental. “Es imprescindible sacar este tipo de actividades del ámbito sanitario”, señaló durante su intervención, destacando además la importancia de que estas iniciativas lleguen también a centros educativos y otros espacios comunitarios.
La actividad no terminó con el coloquio. Los asistentes pudieron recorrer la exposición y conocer de cerca las imágenes y las historias que hay detrás de cada una de ellas. Además, los usuarios prepararon un mural participativo en el que invitaron al público a dejar comentarios, reflexiones y mensajes inspirados por la muestra.